¿Por qué la última reunión del año importa tanto?
Diciembre de 2025 encuentra a la Reserva Federal (Fed) en un punto delicado: la inflación ya no es el incendio de 2022–2023, pero tampoco ha vuelto cómodamente al 2%, mientras el mercado laboral empieza a mostrar grietas y la Casa Blanca presiona para acelerar los recortes de tasas.
En este contexto, el 9 y 10 de diciembre el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) celebra su última reunión del año, apenas seis semanas después de haber recortado la tasa de referencia a un rango de 3,75% – 4,00% el 29 de octubre y de anunciar el fin de la reducción del balance a partir del 1 de diciembre.
Los inversionistas llegan a esta cita con una convicción clara: la mayoría de encuestas a economistas y los precios de mercado descuentan un nuevo recorte de 25 puntos básicos, que llevaría la tasa a 3,50% – 3,75% y completaría tres recortes consecutivos desde septiembre. Pero, a diferencia de otros momentos, el debate ya no es solo “subir o bajar”, sino qué mensaje dejará la Fed sobre 2026, cuánta paciencia tendrá con la inflación y cuánto riesgo está dispuesta a asumir en el mercado laboral.
De la “era 5%” a una política todavía restrictiva
Para entender el momento de diciembre hay que mirar el recorrido de los últimos tres años. Tras llevar la tasa de fondos federales a un máximo de 5,25 %–5,50 % en 2023 para frenar la inflación post-pandemia, el ciclo empezó a girar en 2024 y 2025. La Fed recortó gradualmente hasta 4,25 %–4,50 % a finales de 2024 y, ya en 2025, volvió a moverse a la baja en septiembre (4,00 %–4,25 %) y en octubre (3,75 %–4,00 %).
Pese a este giro, la política monetaria sigue siendo contractiva: la inflación, medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), se situó en 3,0 % interanual en septiembre, con una inflación subyacente (sin alimentos ni energía) también en 3,0 %, por encima del objetivo del 2 %. En paralelo, el índice de precios de gasto en consumo personal (PCE), el indicador preferido de la Fed, avanzó 2,8 % interanual en septiembre, con una inflación subyacente también de 2,8 %.
Los modelos de nowcasting de la Reserva Federal de Cleveland sugieren que, de cara a noviembre y diciembre, la inflación general se mantendría en torno a 2,9 %–3,0 % anualizada, con una subyacente cerca de 3,0 %, lo que refuerza la idea de una desinflación incompleta: lejos del pico, pero aún por encima de la meta.
Es decir, la Fed ya se ha alejado de la política de emergencia contra la inflación, pero todavía no ha llegado a un terreno claramente neutral o expansivo. La discusión de diciembre es cómo calibrar ese último tramo sin reavivar las presiones inflacionarias.
Noviembre: Una economía que resiste, pero se cansa
El Beige Book publicado el 26 de noviembre ofrece una fotografía cualitativa del estado de la economía justo antes de la reunión de diciembre. La conclusión central es de “cambio poco significativo” en la actividad agregada, pero con señales menos cómodas bajo la superficie.
Según el informe, la actividad económica permaneció prácticamente estable, aunque dos de los doce distritos de la Fed reportaron una “modesta contracción” y uno observó un “modesto crecimiento”. Más importante aún, el documento destaca una ligera caída del empleo, con aproximadamente la mitad de los distritos señalando una menor demanda de trabajo. Las empresas hablan de congelamientos de contratación y reemplazo selectivo de vacantes, más que de despidos masivos, lo que encaja con la narrativa de un mercado laboral que pasa de “muy tenso” a “enfriándose gradualmente”.
En el frente del consumo, el Beige Book subraya un patrón de “K-shape”(algunos suben otros bajan): los hogares de mayores ingresos, apoyados por la riqueza financiera, sostienen el gasto en servicios, mientras que los hogares de menores ingresos muestran debilidad, especialmente tras la interrupción temporal de programas públicos durante el prolongado shutdown del Gobierno federal.
La combinación de actividad estable, consumo más frágil en la base de la distribución y tensión política por el cierre de la administración crea un telón de fondo incómodo. No hay una recesión inminente en los datos, pero sí fatiga y vulnerabilidad, especialmente en los segmentos más sensibles a la subida de precios y a la pérdida de apoyos fiscales.
Diciembre trae una señal nueva: el empleo privado sorprende a la baja
En los primeros días de diciembre, el mercado recibió una sorpresa clave: el reporte de empleo privado de ADP para noviembre mostró una caída de 32.000 puestos, la mayor desde marzo de 2023, cuando el consenso esperaba una creación modesta.
El detalle es aún más revelador: las pequeñas empresas habrían perdido alrededor de 120.000 empleos, mientras que las medianas y grandes corporaciones siguieron creando puestos. ADP y varios economistas vinculan parte de esta debilidad al impacto de los aranceles sobre los costos de las firmas más pequeñas, que tienen menos margen para absorberlos.
Los analistas advierten que el dato de ADP no siempre se alinea con el reporte oficial de nóminas no agrícolas del Bureau of Labor Statistics (BLS), que además se publicará más tarde de lo habitual debido al shutdown. Pero, combinada con las encuestas empresariales regionales y con indicadores de confianza del consumidor en mínimos de varios meses, la señal es clara: el mercado laboral está pasando de “caliente” a “templado”, y la Fed ya no puede ignorar el riesgo de un deterioro más rápido.
El mismo día de la reunión de diciembre, el BLS publicó también el Índice de Costos Laborales (ECI) del tercer trimestre: los costos laborales totales crecieron 0,8 % trimestral, por debajo del 0,9 % previsto, lo que llevó la variación interanual a 3,5 % desde 3,6 %. Es decir, los salarios siguen creciendo en términos nominales, pero a un ritmo cada vez más compatible con una inflación moderada. El mensaje para la Fed es doble: el mercado laboral ya no es un motor inflacionario, y al mismo tiempo el poder adquisitivo de los trabajadores no se está recuperando rápidamente.
Lo que el mercado ya descuenta para la decisión de diciembre
Con este cuadro, no sorprende que la mayoría de economistas encuestados por Reuters y otros proveedores espere un nuevo recorte de 25 puntos básicos en la reunión del 10 de diciembre, hasta un rango de 3,50 %–3,75 %. Un análisis basado en el sondeo de Reuters señala que 89 de 108 economistas pronostican esa reducción, apoyados en la creciente preocupación por el empleo y el enfriamiento del consumo.
Los mercados de futuros sobre la tasa de fondos federales, siguiendo la herramienta FedWatch del CME, asignan también una probabilidad muy elevada a este movimiento y ven la decisión de diciembre como el “tercer recorte consecutivo” de la Fed desde septiembre. Sin embargo, la misma curva de futuros sugiere que el espacio para seguir recortando con fuerza en 2026 es limitado: la inflación se ha moderado, pero no ha vuelto a la zona de confort, y el propio discurso de varios miembros del FOMC apunta a una pausa tras diciembre si los datos no se deterioran.
Las minutas de la reunión de octubre ya dejaban ver un Comité dividido entre quienes priorizan proteger el mercado laboral —y ven margen para recortar más— y quienes temen que aflojar demasiado rápido reabra la puerta a una segunda ronda inflacionaria, en un contexto de aranceles y política fiscal expansiva. El Beige Book de noviembre no resolvió esa tensión: aporta más evidencia de debilidad en el empleo, pero también recuerda que las presiones de costos siguen presentes, especialmente en sectores afectados por la política comercial.
En este marco, el resultado más probable es un recorte acompañado de un mensaje de cautela: la Fed se mostraría dispuesta a apoyar la economía y el empleo, pero subrayando que cualquier trayectoria de nuevas bajas dependerá estrictamente de la evolución de la inflación y de los datos laborales en 2026.
Política y Fed: La independencia bajo presión en plena negociación de relevo
A diferencia de otros finales de ciclo, el debate de diciembre no se limita a la macroeconomía. La política irrumpe con fuerza. El mandato de Jerome Powell como presidente de la Fed expira a mediados de mayo, y el presidente Donald Trump ha intensificado sus críticas, calificando de “incompetente” al actual chair por no recortar las tasas con mayor agresividad.
En paralelo, la Casa Blanca ha dejado claro que el próximo presidente de la Fed deberá estar dispuesto a apoyar recortes adicionales. El principal favorito, según Reuters, es Kevin Hassett, asesor económico de la Casa Blanca, quien declaró recientemente ante el WSJ CEO Council que hay “mucho espacio” para recortar las tasas, aunque matizó que un repunte de la inflación podría cambiar la ecuación.
Esta narrativa plantea interrogantes sobre la independencia de la Fed. Desde la época de Paul Volcker, la legitimidad de la institución descansa en su capacidad para tomar decisiones impopulares en el corto plazo —subir tasas, mantenerlas altas— para garantizar estabilidad de precios en el largo plazo. Analistas y exfuncionarios advierten que condicionar el nombramiento del próximo chair a la promesa explícita de recortar agresivamente podría erosionar esa independencia y, paradójicamente, elevar las primas de riesgo y las expectativas de inflación.
Para los mercados, el mensaje de diciembre será leído no solo en clave económica, sino también institucional: cuánta autonomía mantiene la Fed frente a la Casa Blanca y hasta qué punto el FOMC está dispuesto a votar en contra del deseo presidencial si los datos así lo exigen.
Después del comunicado: Qué deberán mirar hogares, empresas e inversionistas
Más allá del titular de “recorte sí o no”, hay cuatro elementos del comunicado y de las proyecciones de diciembre que serán cruciales:
- Trayectoria esperada de tasas en 2026. El nuevo “dot plot” mostrará cuántos recortes adicionales, si alguno, prevén los miembros del FOMC para el próximo año. Un gráfico que concentre la mayoría de puntos alrededor de una tasa ligeramente inferior al nivel post-diciembre sugeriría una normalización gradual; una dispersión amplia reflejaría incertidumbre y polarización interna.
- Proyecciones de inflación y desempleo. Si la Fed proyecta que la inflación (PCE) seguirá cerca de 2,5 %–3,0 % en 2026, mientras el desempleo aumenta, el margen para seguir recortando se estrecha. Por el contrario, si el escenario central es una inflación que converge hacia 2,3 %–2,4 % con un aumento moderado del desempleo, el mercado verá espacio para una política algo más acomodaticia.
- Lenguaje sobre riesgos y política fiscal-comercial. La referencia a los aranceles y al impacto del shutdown no es menor: tarifas y estímulos fiscales pueden sostener la demanda y, al mismo tiempo, mantener la inflación algo por encima del objetivo. La forma en que la Fed describa estos riesgos indicará cuánto peso les asigna en su función de reacción.
- Mapa de votos dentro del FOMC. En octubre ya hubo disenso: un miembro prefería un recorte mayor de 50 puntos básicos y otro no quería recortar. Si en diciembre se repite un patrón de votos divididos, el mercado leerá que la decisión de recortar no es unánime y que futuras decisiones podrían volverse más impredecibles si los datos se mueven en una dirección u otra.
Para hogares y empresas, estas sutilezas se traducen en algo muy concreto: el costo del crédito y la volatilidad financiera en 2026. Una Fed que se muestre paciente y predecible puede estabilizar hipotecas, préstamos corporativos y valuaciones de activos; una Fed percibida como “politizada” o reactiva puede alimentar episodios de volatilidad, incluso si las tasas nominales son algo más bajas.
Conclusión: Un diciembre bisagra para el ciclo de la Fed
El binomio noviembre–diciembre de 2025 puede terminar siendo visto como un punto de inflexión en este ciclo de política monetaria. La Fed ya no libra la batalla desesperada contra la inflación de dos dígitos, pero tampoco puede declararse vencedora. La inflación ronda el 3 %, los salarios crecen de manera más contenida y el empleo empieza a mostrar signos de cansancio, mientras la política fiscal y comercial empujan en direcciones a veces contradictorias.
En diciembre, lo más probable es que la Fed recorte de nuevo, tratando de darle algo de aire al mercado laboral sin validar una inflación persistentemente alta. Pero la verdadera señal estará en el tono: cuánto enfatiza la institución su compromiso con el 2 %, cuánta importancia otorga a la debilidad del empleo y qué mensaje envía sobre su independencia en un momento de intensa presión política.
Para el resto del mundo —desde los mercados emergentes hasta los fondos de pensiones y los bancos centrales aliados—, la decisión y la narrativa de la Fed en esta última reunión de 2025 serán una brújula clave sobre el tipo de ciclo que se viene: uno de “aterrizaje suave y tasas algo más bajas”, o uno de “stop-and-go”, con la inflación y la política empujando a la primera economía del mundo en direcciones opuestas.
Referencias
- Board of Governors of the Federal Reserve System. (2025, 29 de octubre). Federal Reserve issues FOMC statement.
- Board of Governors of the Federal Reserve System. (2025). FOMC: Meeting calendars and information (Reunión del 9–10 de diciembre de 2025).
- Bureau of Labor Statistics. (2025, 24 de octubre). Consumer Price Index – September 2025.
- Federal Reserve Bank of Cleveland. (2025). Inflation Nowcasting (consultado diciembre de 2025).
- Burns, D. (2025, 26 de noviembre). US economic activity little changed ahead of next Fed meeting, report shows. Reuters.
- Mutikani, L. (2025, 3 de diciembre). US private payrolls post largest drop in more than 2-1/2 years in November. Reuters.
- Mutikani, L. (2025, 10 de diciembre). US labor costs growth moderates in third quarter. Reuters.
- Saphir, A. (2025, 9 de diciembre). Fed chair front-runner Hassett says “plenty of room” to cut rates. Reuters.
- Reuters / encuestas recopiladas en Roic.ai y otros (2025, diciembre). Fed poised for December rate cut as market bets surge; economists align.
- Investopedia. (2025, 5 de diciembre). The Fed’s Favorite Measure of Inflation Stayed Hot in Belated Report.





